Franco (30) atraviesa la ruptura de su relación amorosa con Laura (27). Preso de su culpa, se encierra en su departamento y envicia su alma con el alcohol y los vhs que proyectan los momentos de felicidad de la pareja. Ermitaño, decide romper con esa rutina sin deriva y busca en el exterior de su ciudad una brisa de desahogo que le permita llegar a esa sobriedad (física y mental).