En un bosque subandino de Bolivia, Miguel y Marcos participan en el rodaje de una película de terror estadounidense que se filma en una antigua estancia colonial. Miguel ha sido elegido por su cuerpo de fisicoculturista y encarna el papel del monstruo. Marcos, un campesino ribereño, aporta por su parte sus toros a las necesidades de la producción. Lo que comienza como un rodaje típico se convierte rápidamente en una experiencia peligrosa para los dos locales que navegan en un universo extraño para ellos. Cuerpo Criminal mezcla el documental de observación con elementos de género para explorar la naturaleza coercitiva de la industria cinematográfica y las relaciones de poder dentro del colonialismo contemporáneo.