Una cineasta descubre un tesoro y hace una película con las 900 fotografías de su tío abuelo Yoshitomi quien documentó su vida de 1933 a 1945, comenzando como un jóven soldado en Japón hasta su migración a Perú y su estancia como prisionero en Ocumare del Tuy en Venezuela durante la II Guerra Mundial. A través de estas imágenes, emerge la figura del Dragón, una quimera que, como todo migrante, se adapta y transforma según los territorios que conquista, fusionando memoria, mito y realidad.